La edad real increíble remoto del antiguo Egipto

La edad real increíble remoto del antiguo Egipto

 

1. EL VALLE QUE SE ELEVA

Egipto es (y era) una de las zonas más áridas del mundo. Más del 90% de Egipto es zona desértica. Solo cerca del 5% del extenso país está habitado, a lo largo de las orillas del Nilo y sus afluentes. Este fértil Valle del Nilo es una franja, de entre 11 y 15 km de anchura.

El Nilo atraviesa Egipto de sur a norte. Esto ocurre debido a que el país desciende hacia el mar Mediterráneo. En el norte de El Cairo, el Nilo se divide en diferentes afluentes que constituyen el delta, un amplio y verde abanico de campo fértil, con unos 15.500 km² de superficie.

En Egipto el río Nilo recibía (y continúa recibiendo) el 90% de su agua durante el período de 100 días de inundaciones cada año, como atestiguó Heródoto, en La Historia [II, 92], donde afirmaba:

…¿Por qué el Nilo sale de madre en el solsticio del verano? ¿por qué dura cien días en su inundación? ¿por qué menguado otra vez se retira al antiguo cauce, y mantiene bajo su corriente por todo el invierno, hasta el solsticio del estío venidero?

Las aguas de inundaciones del Nilo se producen por la temporada de lluvias de Etiopía, que erosiona el limo de las tierras altas de Etiopía y las transporta hacia Egipto a través del Nilo Azul y otros afluentes. Una cantidad no apreciable de agua llega a Egipto a través del Nilo Blanco que parte desde África Central. El Nilo Blanco no transporta ningún limo, de ahí su nombre “blanco” que significa claro.

El agua torrencial de la temporada fangosa del Nilo Azul se ralentiza al llegar a Asuán. Debido a la ralentización, el limo de las aguas en movimiento se deposita en el fondo. Esto provoca que el lecho del río crezca de forma gradual cada cierto tiempo; y el nivel del terreno que siempre evoluciona con el río, aumenta en diferentes grados según la distancia descendente y la variación topográfica del terreno. Esto a cambio provoca que la capa freática de agua sea mayor cuando la superficie del agua aumenta de cota con el incremento de las cotas del Valle del Nilo y sus terrenos circundantes.

De este modo, si observamos estos diagramas, podremos ilustrar la situación.

El primer diagrama muestra cómo una determinada cantidad de agua que fluye por el cauce del Nilo puede alcanzar la cota mostrada de la superficie del agua.

El segundo diagrama nos muestra cómo cuando el agua se ralentice, el limo se depositará en el fondo del cauce, lo cual provocará una reducción del área para el caudal de agua. Como resultado de ello, el agua pasará por encima de las orillas. A continuación, el limo del agua se depositará en las orillas del cauce.

De aquí, podemos observar como la cota del Valle del Nilo aumenta cada año, como consecuencia de las inundaciones anuales durante el período estival. Estas acumulaciones producidas poco a poco se van agregando a lo largo de los años.

Cuando las aguas del Nilo llegan a Asuán, comienzan a ralentizarse, lo que provoca depósitos de limo. Hace cientos de años, para controlar las aguas de inundaciones en Asuán, se construyó la antigua presa de Asuán. Debido a la sedimentación continua, era necesario aumentar con frecuencia la altura de la presa cada pocas décadas. [Vea las fotografías del Anexo A].

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En Esna (por ejemplo), el Nilo al depositar anualmente su insignificante ¼ de pulgada de limo pudo aproximadamente cada 2 milenios sepultar prácticamente el templo de Esna, con la ciudad actual de Esna situada en la actualidad por encima del tejado del templo. [Vea las fotografías del Anexo A].

Este templo que vemos aquí se construyó en la parte superior de los templos anteriores, debido a los anteriores depósitos de sedimentación acumulados anualmente.

Varias otras localizaciones en Egipto muestran el efecto del problema de la sedimentación en diferentes templos que todavía se conservan, como los de Edfu, Luxor y Abidos. [Vea las fotografías del Anexo A].

Incluso mucho más al interior y lejos del río Nilo, encontramos otro ejemplo en Abidos, donde está situada la muy antigua estructura maciza, el llamado Osireion, cerca del templo de Osiris del Reino Nuevo, que fue construido por el faraón Seti I (1333–1304 AEC) y su sucesor Ramsés II. Esta estructura del Osireion está situada muy por debajo de la cota del Templo de Osiris del Reino Nuevo y está sumergida parcialmente por debajo de la capa freática de agua. Los cimientos de la estructura del Osireion están escavados a muchos pies por debajo del nivel actual de la capa freática, que se ha elevado unos 18 metros desde la época del Reino Nuevo.

Es importante señalar que muchos faraones inscribieron sus nombres en edificaciones que nunca construyeron. Por lo tanto, sólo que Seti I inscribiera su nombre en algunas partes de la edificación del Osireion, no puede ser motivo suficiente para considerarle el constructor de la misma.

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Las enormes diferencias de cota entre el templo del Osireion y el templo de Seti, así como la drástica diferencia de estilo entre los dos, sugiere a muchos académicos que el Osireion es una edificación mucho más antigua. [Vea las fotografías del Anexo A].

La evidencia del Osireion es coherente con la evidencia de Giza y de otros lugares acerca de la mayor antigüedad de la civilización egipcia.

 

2. EL PUNTO DE ORIGEN

Heródoto relató que fue informado por sacerdotes egipcios de que “el sol se había puesto dos veces donde ahora se levantó, y dos veces se levantó donde ahora se había puesto.” Esta afirmación indica que los antiguos egipcios contabilizaron su historia por más de un ciclo zodiacal de 25.920 años.

El ciclo zodiacal de 25.920 años llega como resultado de la rotación tambaleante de la tierra, que no gira realmente sobre su eje, sino más bien como una peonza que gira ligeramente fuera de su centro. [Vea los diagramas y explicaciones de los fundamentos de este fenómeno en el capítulo 11]. A este movimiento se le denomina precesión. Como consecuencia del tambaleo de la tierra sobre su eje, el equinoccio de primavera cada año crece con respecto a un contexto de cambio gradual de las constelaciones del zodiaco.

La precesión de los equinoccios, mediante las constelaciones, da nombre a las doce eras del zodiaco. Se tardan casi 2.160 años en que el equinoccio presente precesión mediante un signo zodiacal. Por consiguiente, se tardan unos 25.920 años en que el equinoccio de primavera atraviese el circuito completo de las constelaciones de los doce signos del zodiaco. A este ciclo completo se le denomina el Gran Año/Año Completo.

Por lo tanto, el testimonio de Heródoto acerca de la salida y puesta del sol, donde sale y se pone en la actualidad, constata que los egipcios contaban su historia durante más de un ciclo zodiacal completo. Los ciclos precesionales del equinoccio se observaron y registraron en el Antiguo Egipto [Vea Astronomía en el capítulo 11].

Nuestro ciclo zodiacal actual (Gran Año/Año Completo) comienza con la Era de Leo, el León, de la siguiente manera:

Era de LEO: 10948–8788 AEC
Era de CÁNCER: 8787–6628 AEC
Era de los GEMELOS: 6627–4468 AEC
Era del TORO: 4467–2308 AEC
Era de ARIES: 2307–148 AEC

La historia del Antiguo Egipto se extendió durante un ciclo zodiacal completo de 25.920 años y un ciclo zodiacal parcial, entre el 10.948 AEC y el final de la Era de Aries, cuando perdió su independencia. Por lo tanto, la antigüedad del Antiguo Egipto es de [25.920 + (10.948 – 148)] = 36.720 años. Reafirmaremos esta antigüedad a través de otra serie de cálculos, más adelante.

Que la civilización del Antiguo Egipto tenga más de 36.000 años – y por extensión la vida en la Tierra tenga esta misma antigüedad – va en contra de las creencias cristianas y occidentales.

Ambas creencias han predeterminado que la vida en la tierra tiene aproximadamente unos 5.000 años. Como resultado, se ha repetido constantemente que el faraón Mena (aprox. siglo XXXI AEC) “unificó Egipto” y que comenzó la civilización del Antiguo Egipto.

Esta repetida afirmación infundada y arbitraria acerca de que el faraón Mena (Menes) es el origen de la historia del Antiguo Egipto es contraria a la evidencia. Los escritores griegos y romanos de la antigüedad, que basan sus testimonios en la información recibida de primera o segunda mano de fuentes egipcias, reivindicaban una mucho mayor antigüedad de la civilización egipcia que lo que fue establecido arbitrariamente por los académicos.

La cronología de los faraones egipcios antiguos, desde la época de Mena, vino básicamente de Manetón en el siglo III AEC La obra de Manetón no ha sobrevivido – sólo tenemos comentarios sobre él de Sextus Africanus [aprox. 221 EC] y Eusebio de Cesarea [aprox. 264–340 EC].

Según Eusebio, Manetón atribuye una gran antigüedad al Egipto faraónico, basándose en la edad de las antigüedades del Antiguo Egipto, de 36.000 años, lo que es consistente con los relatos de Heródoto. Se trata de un consenso general con otros relatos y hechos comprobados, como en Diodoro de Sicilia [Diodoro I, 24] y un documento egipcio antiguo conocido como el Papiro de Turín, un documento original que data de la Dinastía XVII [aprox. 1400 AEC].

Las pruebas físicas también apoyan esta antigüedad remota del Antiguo Egipto, a pesar del hecho de que muchas pruebas arqueológicas de dicho período han sido enterradas muy por debajo de los actuales niveles freáticos, debido al fenómeno del aumento del valle del Nilo [Ver Anexo B ]. Las pruebas permanecen en muchos textos, templos y tumbas del Antiguo Egipto, lo que corrobora los relatos de los escritores griegos y romanos. Por ejemplo, templos de todo Egipto poseen referencias de haber sido originalmente construidos mucho antes de su “historia dinástica”. Los textos inscritos en las criptas del templo de Hathor en Dendera afirman claramente que el templo que fue restaurado en la era ptolemaica, se basó en los dibujos que datan del rey Pepi de la Dinastía VI (2400 AEC). Estos dibujos son copias de documentos que son miles de años más antiguos (época de los Servidores de Horus). El texto dice:

Los cimientos venerados en Dendera se encontraron en antiguos textos, escritos sobre un rollo de cuero en el período de los Servidores de Heru (= los reyes anteriores a Mena/Menes), en Men-Nefer (Menfis), en un ataúd, del período del Señor de las Dos Tierras… Pepi.

Debido a la cota de elevación del terreno egipcio, como se explicó anteriormente, varios templos del Antiguo Egipto necesitaron ser elevados, como lo confirmó Heródoto y la evidencia física en todo Egipto. Pese a que unos pocos templos del Antiguo Egipto fueron restaurados en el período Greco-Romano, todos se reconstruyeron de conformidad con los planos del Antiguo Egipto, símbolos, deidades, figuras, etc., que se encontraron en numerosos templos y tumbas en todo el país, mucho antes de la era Greco-Romana.

 

3. LA ERA DE LEO Y LA ESFINGE

Nuestro ciclo zodiacal actual comenzó con la Era de Leo [10948–8788 AEC], y está representado por la Gran Esfinge de Giza, con una cabeza humana y el cuerpo de un león. Tanto la evidencia física como la histórica en la ubicación de la Esfinge indican su edad remota, a pesar de la frecuente (pero infundada) idea de que la Esfinge se construyó en algún lugar entre el año 2520 y 2494 AEC, durante el reinado de Kefrén (Chephren).

Heródoto, quien escribió en profundidad sobre las pirámides de Giza y los faraones constructores (incluyendo a Kefrén), nunca atribuyó a Kefrén la construcción de la Esfinge. Otros escritores de la antigüedad que escribieron acerca de la Esfinge nunca la atribuyeron a ningún faraón en concreto.

Una evidencia física fundamental con respecto a la antigüedad de la Gran Esfinge es la estela del Antiguo Egipto comúnmente conocida como la “Estela del Inventario”, que se encontró en Giza, en el siglo XIX. Esta estela describe eventos durante el reinado de Keops [Cheops 2551–2528 AEC], predecesor de Kefrén, e indica que Keops ordeno la construcción de un monumento al lado de la Esfinge. Esto quiere decir que la Esfinge ya estaba allí antes de la época de Keops y por lo tanto no pudo haber sido construida por su sucesor, Kefrén [2520–2494 AEC].

Ya que la “Estela del Inventario” contradecía afirmaciones anteriores de los académicos occidentales con respecto a que Kefrén era el constructor de la Esfinge, estos desestimaron la estela, en base a que sus aspectos estilísticos parecían ser del Reino Nuevo [1550–1070 AEC]. Esta no es una causa suficiente para desecharla, ya que hay numerosas estelas y textos del Reino Antiguo [2575–2150 AEC] que fueron más tarde copiados en el Reino Nuevo y nadie desestimó su autenticidad. Constantemente, personas de todas partes copian los documentos más antiguos para de esta forma mantener el conocimiento para las generaciones futuras.

A pesar de la claridad del texto de la estela del inventario según el cual la Esfinge ya estaba allí cuando Keops construye la Gran Pirámide, algunos insisten en que Kefrén fue el constructor de la Esfinge, basándose en dos premisas muy cuestionables:

  1. Una estela que se atribuyó al faraón Tutmosis (Thutmose) IV [1413–1405 AEC], que se colocó entre las garras de la Esfinge. Es un texto extenso, y algunos reclaman que el nombre de Kefrén (Chephren) aparece en él, si bien el texto adyacente decía que el nombre era ilegible. Es básicamente un intento desesperado de situar el nombre de Kefrén en el lugar de la Esfinge.
  2. Existe una calzada entre el Templo de la Pirámide de Kefrén y el Templo del Valle, de aproximadamente 500 metros de longitud. Pese a que no existe ninguna inscripción en la Esfinge o en este templo, el mundo académico occidental afirmó que la presencia de la calzada es una evidencia suficiente de algún tipo de una conexión con Kefrén.
  3. Excavaciones posteriores encontraron varias estatuas en este templo, que reclamaban que se “parecían” a las características de la cabeza de la Esfinge. Sin embargo, cuando los perfiles de las caras de las estatuas se superpusieron con el perfil de la cara de la Esfinge, no coincidieron en absoluto.

Incluso si admitimos estas premisas falsas de un nombre en una estela o de estatuas independientes, o la presencia de la calzada, en el mejor de los casos la conclusión sería que Kefrén pudo haber sido el último faraón que restauró la Esfinge antes de Tutmosis IV, más de 1.000 años después de la época de Kefrén.

La evidencia física en el lugar de la Esfinge apoya su antigüedad, de ser de la Era de Leo del zodiaco.

El lugar original donde la Esfinge se sitúa era un plano ligeramente inclinado con un afloramiento de roca más dura. Las características principales de la Esfinge consisten en diferentes condiciones geológicas, de la siguiente manera:

  1. La cabeza de la Esfinge está labrada a partir de este afloramiento de estrato duro, que es resistente a los efectos de los elementos naturales.
  2. El cuerpo de la Esfinge se formó al excavar a distancia de la piedra todo alrededor para constituir lo que pronto sería el cuerpo. El cuerpo de la Esfinge se hizo con un estrato de piedra caliza más blando, que a su vez está compuesto de capas alternas más duras y más blandas. Estas capas alternas son visibles in situ como una ondulación desgastada, que tiene cerca de dos pies de profundidad dentro de los cimientos.
  3. La base de la Esfinge, y el fondo del lugar de la excavación original, son de piedra caliza más dura, que es resistente a los efectos de los elementos naturales.

Como el cuerpo de la Esfinge está situado en un hoyo, este tarda menos de 20 años en llenarse y cubrir el cuerpo totalmente. Con la excepción del último siglo, más o menos, la Esfinge ha estado cubierta por arena desde la época en que fue creada hace miles de año. Por consiguiente, la Esfinge fue protegida de la exposición a la intemperie frente al viento y a la arena. No obstante, la pared del hoyo excavado (alrededor del cuerpo de la Esfinge) tiene una erosión suave de dos pies de profundidad, con patrones de erosión idénticos en el cuerpo de la Esfinge. Obviamente, tanto la cara de roca como la Esfinge se labraron antes de que se produjera esta fuerte erosión.

Muchos académicos se han resignado al hecho de que los efectos del agua provocaron la erosión del cuerpo de la Esfinge. La cuestión que se plantea es: ¿Qué agua causó este peculiar patrón de erosión? Debe desestimarse que el agua freática haya causado tal erosión, ya que se calcula que la capa freática de agua era 9 metros más baja en la época de Kefrén [2520–2494 AEC] que su nivel en la actualidad. En otras palabras, es imposible que el agua freática haya causado una erosión de profundos canales de 2 pies en el cuerpo de la Esfinge y en las paredes del hoyo excavado.

Como se explicó al comienzo del capítulo, a lo largo de miles de años, la inundación del Nilo ha depositado gradualmente limo adicional en el terreno del Valle. Siempre que se eleva el terreno, también aparece capa freática de agua. Por lo tanto, la evidencia es aplastante frente a la teoría del agua freática como la causa de la erosión en el lugar de la Esfinge. No existe ninguna otra respuesta razonable excepto que la erosión del agua tuvo lugar a finales de la última Era Glacial [aproximadamente 15000–10000 AEC]. Los geólogos están de acuerdo en que Egipto estuvo sometido a intensas inundaciones a finales de la última Era Glacial.

Otra evidencia fundamental con respecto a la antigüedad de la Esfinge es el descubrimiento de un reciente hoyo perforado delante del templo en ruinas de la Esfinge (situado delante de la Esfinge, y cerrado al público), que revela la presencia de granito rojo a una profundidad de 16,5 metros. El granito no es autóctono del norte de Egipto y solo pudo haber llegado desde Asuán, a más de 1.000 millas al sur. La presencia de granito, a esa profundidad, es una prueba adicional de actividades constructivas mucho antes del 3000 AEC, cuando la cota del terreno era 16,5 metros inferior a la de la actualidad.

Para concluir, la aplastante evidencia física e histórica, como se detalló anteriormente, nos conduce a la conclusión racional de que Kefrén no construyó ni pudo haber construido la Esfinge, pero fue uno de los muchos que la restauraron. Naturalmente, los monumentos del Antiguo Egipto necesitaron ser restaurados cada pocas décadas y siglos. La evidencia de la Esfinge de Giza lo muestra al ser la huella de la Era de Leo (el León) del zodiaco del Antiguo Egipto, aproximadamente hace 13.000 años.

En el Anexo B de este libro aparecen varias fotografías que apoyan el contenido de este subcapítulo. Las fotografías muestran lo siguiente:

– Esfinge – Lugar general: El lugar original donde la Esfinge se sitúa era un plano ligeramente inclinado con un afloramiento de roca más dura
– Esfinge – Cabeza de la Esfinge
– Esfinge – Base dura del hoyo de la Esfinge
– Esfinge – erosión del cuerpo
– Esfinge – erosión de las paredes del hoyo de la Esfinge
– Esfinge – patrones de erosión del cuerpo y del hoyo
– Esfinge – protección natural del viento y de la arena
– Esfinge – principios del siglo XIX
– Esfinge – Patrones de erosión similares al del cuerpo de la Esfinge en el Templo de la Pirámide de Kefrén situado a 46 metros por encima de la meseta. Definitivamente no había agua freática en el caso de este templo. Así que cómo puede explicarse esta erosión similar. No existe ninguna otra respuesta razonable excepto que la erosión del agua tuvo lugar a finales de la última Era Glacial (aproximadamente 15000–10000 AEC).

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[Un extracto de La Cultura Revelada Del Antiguo Egipto, Segunda edicion por Moustafa Gadalla]

Ver el contenido del libro en https://egypt-tehuti.org/product/la-cultura-revelada-del-antiguo-egipto/

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