El conocimiento egipcio de la metalurgia y metalistería

El conocimiento egipcio de la metalurgia y metalistería

 

1. el conocimiento egipcio de la metalurgia y la metalistería

En un período anterior, los egipcios aprendieron cómo trabajar los metales, y todos coinciden en que hace 5.000 años los antiguos egipcios ya habían desarrollado las técnicas de la minería, refinería y metalistería.

El Antiguo Egipto no tenía distintos tipos de menas de mineral, como plata, cobre, estaño, plomo, etc., aunque producían grandes cantidades de electro (una aleación de oro y plata), cobre y aleaciones de bronce. Los antiguos egipcios utilizaban su experiencia para hacer prospecciones de menas de mineral en Egipto y en otros países. El Antiguo Egipto tenía los medios y el conocimiento para realizar las prospecciones de menas de mineral que necesitaran, establecer procesos de minería y transportar cargas pesadas a largas distancias, por tierra y mar.

Debido a que eran la población más numerosa y rica del mundo antiguo, Egipto importaba grandes cantidades de materias primas, y a cambio exportaba grandes cantidades de productos acabados. Se han encontrado productos metálicos y no metálicos acabados de los antiguos egipcios en tumbas a lo largo de toda la cuenca mediterránea, y en los países europeos, asiáticos y africanos.

Los egipcios poseían importantes conocimientos de química y de la utilización de los óxidos metálicos, como se manifestó en su habilidad para producir vidrio y porcelana en una variedad de colores naturales. Además los antiguos egipcios elaboraban preciosos colores a partir del cobre, lo que refleja su conocimiento de la composición de diferentes metales, y el conocimiento de los efectos producidos por las sales de la tierra sobre distintas sustancias. Esto coincide con nuestra definición “moderna” de química y metalurgia.

  • La química es la ciencia que trata sobre la composición y las propiedades de las sustancias, y sobre las reacciones por las cuales unas sustancias se producen a partir de otras o se convierten en otras; la aplicación de esto a un asunto determinado o un campo de actividad; las propiedades químicas, la composición, las reacciones y los usos de una sustancia.
  • La metalurgia es la ciencia de los metales, específicamente la ciencia de la separación de los metales a partir de sus menas y su preparación para su uso, mediante la fundición, refinado, etc.

Los métodos de metalistería: fundición, forja, soldadura y grabado de metales, no solo se practicaba mucho, sino que también eran los más desarrollados. Las referencias frecuentes en los registros de siderurgia del Antiguo Egipto nos aportan una concepción más real de la importancia de esta industria en el Antiguo Egipto.

La capacidad de los egipcios para preparar metales está más que probada con las vasijas, los espejos y los utensilios de bronce, descubiertos en Luxor (Tebas), y en otras partes de Egipto. Adoptaron numerosos métodos para cambiar la composición del bronce, a través de una combinación acertada de aleaciones. Asimismo, tuvieron el secreto de dar un determinado grado de elasticidad al bronce, u hojas de latón, como se evidencia en la daga que alberga el Museo de Berlín en la actualidad. Esta daga destaca por la elasticidad de su hoja, su pulcritud y la perfección de su acabado. Muchos productos del Antiguo Egipto, que actualmente están diseminados por museos europeos, contienen entre 10 y 20 partes de estaño, y entre 80 y 90 partes de cobre.

Su conocimiento de la ductilidad metálica es evidente en su habilidad para producir alambres e hilos metálicos. El trefilado de alambres se logró con los metales más dúctiles como el oro y la plata, así como el latón y el hierro. El hilo y el alambre de oro fue el resultado del trefilado de alambres, y no hay ningún caso de que se alisaran. Los alambres de plata se descubrieron en la tumba de Tutmosis (Thutmose) III, y los alambres de oro se encontraron fijados a los anillos que llevaban el nombre de Osirtasen I, que vivió 600 años antes que Tutmosis III [1490–1436 a.e.c.].

Los egipcios perfeccionaron el arte de hacer el hilo de metales. Este era lo suficientemente fino para entrelazarse en el tejido, y para ornamentación. Existe cierto lino delicado del faraón Amosis, con numerosas figuras de animales trabajadas con hilos de oro, que precisan un alto grado de detalle y delicadeza.

La ciencia y tecnología para fabricar productos y bienes metálicos se conoció y perfeccionó en el Antiguo Egipto, que podía producir numerosas aleaciones metálicas en grandes cantidades. A continuación se muestran algunos ejemplos de la manifestación de su conocimiento.

 

2. los productos de la aleación de plata y oro (electro)

Los antiguos egipcios utilizaban oro, que se extraía en Egipto. Además, utilizaban plata, que no encontraron/encuentran en Egipto, pero que importaron desde la Península Ibérica. Utilizaban plata de manera individual o combinada en la aleación de oro y plata conocida como electro. Los registros del Antiguo Egipto indican que los neteru (dioses/diosas) se fabricaban con electro, como la fuente de la energía del universo. Además de realizar los objetos religiosos como estatuas, amuletos, etc., este amalgama se utilizaba a menudo para adorno personal y para vasijas ornamentales. La proporción del oro frente a la plata era normalmente de dos a tres. Un papiro del Antiguo Egipto de la época de Tutmosis III (1490–1436 a.e.c.) indica que un oficial recibió un “gran montón” de electro, que pesaba 36.392 deben, es decir 3.311 kg y 672 g.

Asimismo, el oro y la plata se fundían para hacer pequeñas estatuas de la misma manera que con cobre y bronce. A menudo, ambos metales se encuentran en forma de perlas sólidas, que tienen al menos 6.000 años.

En las tumbas del Reino Medio de Beni Hassan, las escenas dan una indicación general del oficio de orfebre. El proceso de lavado de la mena, la fundición o fusión del metal con la ayuda del tubo de soplar y creándolo para fines ornamentales, pesaje del mismo, registro de inventario de materiales, y otras profesiones del orfebre, todas ellas se representan en estas tumbas.

Cuando el oro se fundía sólido, se alisaba en una lámina de grosor homogéneo.  El oro en forma de lámina se utilizaba para decorar muebles de madera. Las láminas de oro más gruesas se martilleaban directamente sobre la madera y se fijaban con pequeños remaches de oro. Las láminas más delgadas se fijaban con un adhesivo, probablemente de goma, sobre una base preparada de yeso. Las láminas muy finas se utilizaban como un revestimiento para las estatuas, las máscaras de momia, los sarcófagos y para otros objetos. Se aplicaba sobre una capa de yeso, pero no se ha identificado la naturaleza del adhesivo utilizado por el artesano egipcio.

La destreza para trabajar masas enormes del material se muestra en el sarcófago de oro de Tutankamón de 136 kg, actualmente exhibido en el Museo de El Cairo.

 

3. los productos del cobre y el bronce

Las menas de mineral de las que carecía el Antiguo Egipto para producir las aleaciones de cobre y bronce (cobre, arsénico y estaño), se obtenían en el extranjero.  Los antiguos egipcios fabricaron grandes cantidades de estas aleaciones, hace más de 5.000 años.

El cobre egipcio estaba endurecido por la incorporación de arsénico. El contenido de arsénico en la aleación de cobre variaba dependiendo del uso previsto. Se ha observado variación en la composición: por ejemplo, las dagas y las alabardas tenían bordes afilados más fuertes, y contenían cobre arsenical al 4%, mientras que las hachas y las puntas contenían cobre arsenical al 2%. El cobre arsenical se utilizaba desde las épocas predinásticas [aproximadamente 5000 a.e.c.] hasta e incluyendo el reino Medio [2040–1783 a.e.c.].

La piedra del Antiguo Egipto (conocida como la “Piedra de Palermo” y actualmente exhibida en el Museo de Palermo) registra la realización de una estatua de cobre de Khasekhemwy de la Dinastía II [aproximadamente 2890–2649 a.e.c.]. Una estatua de cobre de Pepi I [2289–2255 a.e.c.], el ejemplo recuperado más antiguo de una escultura metálica, actualmente se exhibe en el Museo de El Cairo. Es sin duda la naturaleza preciosa de todos los metales de Egipto lo que explica la singularidad de las piezas antiguas, ya que gran parte del metal habría sido fundido y vuelto a utilizar varias veces.

Además de fabricar el cobre arsenical, los antiguos egipcios también fabricaron productos de bronce. La incorporación de una pequeña proporción de estaño al cobre produce bronce, lo que se traduce en un punto de fusión inferior, un aumento de la dureza y una mayor facilidad a la hora de fundirlo. El contenido de estaño varía mucho entre 0,1% y 10% o más. Se han encontrado muchos objetos de bronce de períodos muy remotos. Un cilindro que lleva el nombre de Pepi I [2289–2255 a.e.c.], y que muestra líneas con cortes precisos así como otros artículos de bronce del mismo período, indican que el moldeado de los objetos de bronce es anterior al año 2200 a.e.c.

La industria del bronce era muy importante para el país. El bronce se perfeccionó y empleó en Egipto para grandes recipientes así como para herramientas y armas. Existen numerosos ejemplos de bronces perfeccionados que provienen de todos los períodos desde el Reino Antiguo [2575–2150 a.e.c.], como la Colección Posno, que en la actualidad se expone en el Louvre de París.

Se encontraron campanas de diferentes tipos del Antiguo Egipto envueltas cuidadosamente en tela, antes de que se colocaran en las tumbas. En la actualidad se exhiben una gran cantidad de estas campanas en el Museo de El Cairo.

Las campanas se fabricaron principalmente con bronce, sin embargo ocasionalmente también se hicieron de oro o plata. Presentan diferentes formas. Algunas tienen la forma de las campanas con una boca irregular, que representa el cáliz de una flor, entre una línea completa de otros tipos. La gran cantidad de moldes de campana del Antiguo Egipto [en la actualidad en el Museo de El Cairo, cat. N° 32315 a, b] ofrecen una excelente evidencia de la fundición de metales en el Antiguo Egipto. Puede verse claramente en estos moldes el agujero de inyección para el metal líquido. El análisis químico de la campana típica del Antiguo Egipto mostró que tiene un 82,4% de cobre, un 16,4% de estaño y un 1,2% de plomo.

Los egipcios utilizaron varios tipos de aleaciones de bronce, como sabemos a partir de los textos del Reino Nuevo, donde hay una mención frecuente al “bronce negro” y al “bronce en la combinación de seis”, es decir una aleación de seis componentes. Dichas variaciones producían diferentes colores. El latón amarillo era un compuesto de zinc y cobre. Un tipo de latón blanco (y más fino) tenía una mezcla de plata, que se utilizó para los espejos, y que también se conoció como “latón corintio”. Incorporar cobre al compuesto producía un color amarillo, casi una apariencia dorada.

El cobre y el bronce producían material para una gran variedad de utensilios domésticos, como calderos, jarras, cubetas y además de una amplia gama de herramientas y armas, como dagas, espadas, lanzas y hachas, así como hachas de guerra. En los Reinos Antiguo y Medio, predominaron formas de hachas de guerra redondeadas y semicirculares.

Registros del período del Reino Medio [2040–1783 a.e.c.], como los representados en las tumbas de Beni Hassan, muestran una gran variedad de armas del Antiguo Egipto como los diferentes escudos [mostrados a continuación], con distintas variaciones de remachado.

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Durante el Reino Medio [1550–1070 a.e.c.], los antiguos egipcios formaron un gran ejército para proteger sus fronteras. Los egipcios contrataron mercenarios para sus fuerzas militares y fabricaron su equipamiento de guerra imprescindible.

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Un seguro y próspero Egipto pudo producir grandes cantidades de bienes metálicos en la Dinastía XVIII [1575–1335 a.e.c.]. Este incremento en el número de bienes se correspondió con un aumento de las actividades mineras y un incremento de los objetos de cobre y bronce en las tumbas ibéricas de la misma época, como se hace referencia al final del próximo capítulo.

El Antiguo Egipto hace más de 5.000 años demandó grandes cantidades de cobre, arsénico y estaño. Las tres menas de mineral solo se importaron desde la fuente conocida en el mundo antiguo, Iberia. Registros arqueológicos muestran la antigua utilización de los recursos minerales del sur de Iberia de cobre y arsénico. En cuanto al estaño, conocemos la “Ruta del estaño”, que discurría a lo largo de la costa occidental de la Península Ibérica, donde el estaño llegaba desde Galicia y posiblemente desde Cornualles. Estrabón, en el vol. 3 de su Geografía, nos cuenta que,

El estaño… se sacaba; y se producía tanto en el país de los bárbaros que vivían más allá de Lusitania, como en las Islas Casitérides; y el estaño se traía a Massilia desde las Islas Británicas.

Evidencias de contactos antiguos en la “Ruta del estaño” de que procedía de la región mediterránea oriental, es decir del Antiguo Egipto, se muestran en nuestro libro, Egyptian Romany: The Essence of Hispania, de Moustafa Gadalla.

 

4. los productos vidriados (cristal y vidrio)

Los antiguos egipcios producían numerosos tipos de artículos vidriados, desde el período predinástico [aproximadamente 5000 a.e.c.]. Los objetos vidriados de esta época antigua eran principalmente perlas, con cuarzo sólido o esteatita para utilizarse como un núcleo. La esteatita se utilizaba para tallar objetos pequeños como amuletos, colgantes y figuras pequeñas de neteru (dioses/diosas), así como unos pocos artículos más grandes, y ofrecía una base ideal para el vidriado. Los objetos de esteatita vidriados se descubrieron en el período dinástico [3050–343 a.e.c.], y es con diferencia el material más común para los escarabajos. Las mismas técnicas del vidriado se utilizaron para producir en masa equipamiento funerario (amuletos, figuras de shabti) y decoración doméstica (azulejos, incrustaciones con motivos florales).

La alta calidad y amplísima variedad de artículos de vidrio del Antiguo Egipto son indicativas del conocimiento de la metalurgia del Antiguo Egipto. Los colores más comunes del vidrio egipcio eran el azul, el verde o el verde azulado. El color es el resultado de añadir un compuesto de cobre. Los resultados más brillantes se lograron al utilizar una mezcla de cobre y plata.

El cristal del Antiguo Egipto se formó al calentar intensamente la arena de cuarzo y el natrón con una pequeña mezcla de agentes colorantes como un compuesto de cobre o la malaquita, para producir tanto cristales verdes como azules. También se utilizaba el Cobalto, que tenía que importarse. Después los ingredientes se fundían en una masa fundida, el calentamiento terminaba cuando la masa lograba las propiedades deseadas. Con la masa enfriada, se vertía en moldes, y se extendía en varillas o cañas delgadas u otra forma deseada.

El soplado del cristal se muestra en las tumbas de Ti [2465–2323 a.e.c.] en Saqqara, Beni Hassan (de hace más de 4000 años), y otras tumbas posteriores.

Debido a que el vidrio contiene los mismos ingredientes fundidos de la misma manera que en el cristal; la fabricación del cristal debe por lo tanto atribuirse a los egipcios incluso en fechas mucho más antiguas. El vidrio brillante duro es de la misma calidad que el cristal. La técnica que se aplicaba para fabricar los recipientes de cristal era un desarrollo natural de la técnica del vidriado.

Botellas de cristal egipcias se muestran en los monumentos de la Dinastía IV [2575–2465 a.e.c.]. Se exportaron botellas de cristal egipcias de diferentes colores a otros países como Grecia, Etruria, Italia y más allá.

Los antiguos egipcios mostraban sus conocimientos excelentes de las diferentes propiedades de los materiales en el arte de la tinción del cristal con distintos colores, como se desprende de los numerosos fragmentos encontrados en las tumbas de Luxor (Tebas). Su habilidad en este proceso complicado les permitió imitar el brillo intenso de las piedras preciosas. Algunas perlas de imitación han sido tan bien imitadas, que incluso en la actualidad es difícil diferenciarlas de las perlas reales con lentes potentes. Plinio confirmó que lograban una imitación tan perfecta cuando las lucían,

    …suele ser difícil diferenciar las piedras verdaderas de las falsas.

El abanico de colores de estas piedras semipreciosas es fascinante, varía desde el azul límpido del lapislázuli al azul turbulento de la turquesa y el dorado moteado de la cornalina, estas son las tres piedras más representativas del arte de la joyería egipcia. Sin embargo también había ágata, amatista y hematita. Además, deberíamos tener en cuenta que el artesano egipcio hacía maravillas con esmalte, placas grandes que se decoraban con jeroglíficos o cartelas.

Los mosaicos de cristal se construían con diferentes partes, que se fabricaban por separado, y después se unían con calor al aplicar un flujo. Los mosaicos de cristal del Antiguo Egipto tienen preciosos colores brillantes.

Con frecuencia, se encuentra cristal en lo que se llama comúnmente esmalte alveolado egipcio, un término utilizado para describir una incrustación que consta de trozos de cristal, loza o piedra establecidos en celdas metálicas y fijados con cemento. El proceso consistía en colocar cristal en polvo en el esmalte alveolado y aplicar bastante calor para derretir el polvo hasta que se convirtiera en una masa compacta.

La loza vidriada, los azulejos y otras cerámicas eran las mayores industrias del Antiguo Egipto. Algunos azulejos tenían vidrios y diseños de alta calidad en un azul intenso. Asimismo, producían cerámicas con un brillo metálico irisado.

Algunos azulejos se pintaban con pigmentos hechos con mezclas de óxidos metálicos (de cobre, manganeso, cobalto, etc.) y con silicatos alcalinos con agua. Se han encontrado azulejos vidriados de la más alta calidad en Saqqara con cerca de 4.500 años de antigüedad. La “Tumba del Sur”, solo a 300 metros de la Pirámide Escalonada, fue descubierta sin problemas por Lauer y Firth en Saqqara entre 1924 y 1926. Consta de varias cámaras forradas con azulejos azules exactamente igual que las cámaras funerarias de la Pirámide Escalonada.

 

5. los productos de hierro

Aunque las pirámides se construyeron antes de las “edades del bronce y del hierro”, los egipcios de la Edad de las Pirámides conocían el hierro meteórico.  El nombre del Antiguo Egipto para el hierro era bja. La palabra, bja, se menciona varias veces en los Textos Funerarios (de las Pirámides) de Unas (UFT en sus siglas en inglés), que se encontraron en el Complejo de Saqqara (de hace unos 4.500 años) junto con los “huesos” de los reyes de la estrella,

Yo soy puro y tomo para mí mis huesos de metal (bja), yo estiro mis miembros imperecederos que están en el vientre de Nut… [UFT 530]

Mis huesos son metal (bja) y mis miembros son las estrellas imperecederas. [UFT 1454]

Los huesos del rey son de metal (bja) y los miembros del rey son las estrellas imperecederas… [UFT 2051]

El hierro se utilizó en el Antiguo Egipto, y en el desierto egipcio se pueden encontrar las minas de hierro. Heródoto menciona herramientas de hierro que son utilizadas por los constructores de las pirámides. La consideración de Heródoto queda confirmada a través de las partes de herramientas de hierro incorporadas en mamposterías antiguas, que egiptólogos del siglo XIX descubrieron en varios lugares. Además, los monumentos de Luxor (Tebas), e incluso las tumbas alrededor de Menfis, que tienen más de 4.000 años, representan carniceros afilando sus cuchillos en una barra metálica redonda acoplada a su delantal, que debido a su color azul solo pueden ser de acero. La distinción entre las armas de bronce y de hierro en la tumba de Ramsés III, unas pintadas en rojo, la otras en azul, no dejan dudas de que ambas se utilizaron en los mismos períodos.

Homero mencionó claramente el uso del hierro en la Ilíada [XXIII, 261] y cómo el metal caliente rojo sisea cuando se sumerge en agua.

La datación arbitraria del mundo académico de las Edades de los “desarrollos de los metales” (cobre, bronce, hierro, etc.) no tiene ninguna base. Todas las naciones utilizaron con asiduidad artículos de bronce de diferentes tipos como espadas, dagas, otras armas, y armaduras defensivas, mucho después de que conocieran y utilizaran el hierro. El arrogante mundo académico occidental niega el conocimiento y uso egipcios de los productos de hierro, debido a que los antiguos egipcios nunca abandonaron el uso de los artículos de bronce. Sin embargo, el descubrimiento de las armas y herramientas griegas y romanas, hechas de bronce, nunca fueron usadas por los académicos occidentales para reclamar la ignorancia griega y romana del hierro. Por lo tanto, el conocimiento y la producción de productos de hierro en el Antiguo Egipto no pueden ignorarse de manera arbitraria.

 

6. la experiencia minera egipcia

En la naturaleza ordenada de la civilización del Antiguo Egipto, mantenían registros escritos que muestran la naturaleza de sus expediciones y los preparativos de sus actividades mineras. Los registros que se conservan del Antiguo Egipto muestran una organización impresionante de actividades mineras hace más de 5.000 años, en numerosos lugares tanto fuera como dentro de Egipto.

Las minas de turquesa de Serabit el-Jadim en la Península del Sinaí muestran una cantera minera típica del Antiguo Egipto, que consta de una red de cavernas y pasajes horizontales y verticales cuidadosamente excavados con esquinas apropiadas, como fueron las canteras de los antiguos egipcios en todos los períodos. Los antiguos egipcios podían excavar largo y profundo en las montañas con el apuntalamiento adecuado y el apoyo de pozos y galerías excavadas. La infiltración de agua subterránea en las galerías y en los pozos se bombeaba de manera segura hasta el nivel del suelo. Estas bombas egipcias fueron famosas en todo el mundo, y se utilizaron en las actividades mineras de Iberia, según el siguiente testimonio de Estrabón, en su Geografía [3. 2. 9]:

Así Posidonio insinúa que la energía y la industria de los mineros turdetanos es similar, ya que excavan sus pozos oblicuamente y profundos, y con respecto a los arroyos que convergen en los pozos, con frecuencia trasvasándolos con el tornillo egipcio.

Los egipcios muy religiosos siempre habían construido templos/santuarios junto con estelas conmemorativas cerca/en cada emplazamiento minero. Las mismas prácticas exactas se encontraron en emplazamientos mineros fuera de Egipto, como en la Península Ibérica, donde se extraía de minas de plata, cobre, etc. desde tiempos inmemoriales.

El emplazamiento minero del Antiguo Egipto de Serabit el-Jadim en el Sinaí ofrece un emplazamiento minero típico, con su pequeño templo de Hathor, llamado “la Señora de la turquesa”, que se emplazaba en una terraza rocosa alta que dominaba el valle, desde la Dinastía IV [2575–2465 a.e.c.], o posiblemente mucho antes. Este templo fue después ampliado por los reyes del Reino Nuevo, especialmente por parte de Tutmosis III. Delante del templo, durante al menos media milla, hay una especie de avenida dispuesta con numerosas estelas macizas cubiertas en los cuatro lados con inscripciones conmemorativas de expediciones mineras. Asimismo, se encontraron estelas inscritas en otras minas por todo Egipto que describen el trabajo de cada emplazamiento minero.

En las minas de Uadi Maghara, en el Sinaí, todavía permanecen las cabañas de piedra de los trabajadores, así como una pequeña fortaleza, construida para proteger a los egipcios emplazados allí de los ataques de los beduinos del Sinaí. Había un pozo de agua no muy lejos de estas minas, y grandes cisternas en la fortaleza para mantener el agua. Las minas de Uadi Maghara estuvieron activas durante toda la época dinástica [3050–343 a.e.c.].

Inscripciones de la Dinastía XIX en el templo de Redesieh en el desierto relatan que el Rey Seti I [1333–1304 a.e.c.] encargó a los canteros que excavaran un pozo de agua tanto para las operaciones mineras como para los trabajadores mineros. Cuando el pozo se finalizó, se construyó una estación y “una ciudad con un templo”. Ramsés II [1304–1237 a.e.c.], su sucesor, medió planes para contemplar la perforación de agua adicional a lo largo de las vías a los emplazamientos mineros, donde también la necesitaran.

Cada emplazamiento minero se concebía y planificaba con planos de desarrollo. Se encontraron dos papiros del Antiguo Egipto, que incluían mapas de lugares, relacionados con la actividad minera del oro durante los reinados de los faraones Seti I y Ramsés II. Un papiro, que sólo se conserva parcialmente, representa el distrito de oro de la montaña Bechen en el Desierto arábigo, y que pertenece a la época de Ramsés II. El plano del lugar del papiro encontrado representa dos valles que discurren en paralelo entre sí entre las montañas. Uno de estos valles, como muchos de los valles más grandes del desierto, está cubierto de sotobosque y bloques de piedra que controlan la erosión del suelo como resultado de la evacuación del agua superficial. El plano preparado para el lugar muestra los detalles principales del lugar, como la red de viales dentro del emplazamiento minero y su conexión con el sistema de calzadas exterior y las “rutas que conducen al mar”. El plano del lugar también muestra zonas de tratamiento de metales de mena (como el lavado, etc.), pequeñas casas, zonas de almacenaje, varias edificaciones, un pequeño templo, un tanque de agua, etc. La zona circundante del emplazamiento minero muestra terreno cultivado, para suministrar la comida necesaria para la colonia del emplazamiento minero.

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Asimismo, los registros del Antiguo Egipto muestran las diferentes divisiones y especialidades de la mano de obra en los emplazamientos mineros.

Los registros del Antiguo Egipto muestran la estructura organizativa de las operaciones mineras. Registros que se conservan del Antiguo Egipto muestran los nombres y los títulos de varios funcionarios que, durante los Reinos Antiguo y Medio, dirigieron los trabajos en Hammamat, en las minas de Bechen en el Desierto arábigo. Entre ellos se incluían ingenieros, mineros, herreros, albañiles, arquitectos, artistas, destacamentos de seguridad y capitanes de embarcaciones, quienes mantienen la integridad de las piezas de las embarcaciones para volver a montarlas cuando la expedición logra llegar a aguas navegables.

Los metales de mena se trataban en el emplazamiento antes de transportarse por tierra y mar, con fuertes medidas de seguridad, a las zonas pobladas de Egipto por el Valle del Nilo.

Las actividades mineras egipcias estaban muy organizadas con personas viajando de un lado a otro comprobando el trabajo del emplazamiento, para garantizar la adecuada eficiencia de la actividad, suministrar rotación frecuente de la fuerza de trabajo en los emplazamientos mineros y ofrecer servicios a estos recintos fortificados. Bajo el reinado del Rey del Antiguo Egipto Pepi I [2289–2255 a.e.c.], los registros muestran el nombre del director de las canteras y los nombres y títulos de los funcionarios superiores que conducían las visitas de inspección al emplazamiento. Las inscripciones indican muchos títulos, como: “el superintendente jefe de todos los trabajos” y “el arquitecto jefe”. Este gran hombre realizó dos visitas de inspección a Hammamat, una vez acompañado por su adjunto, y otra, cuando fue una cuestión de los textos religiosos de las paredes de un templo, con un superintendente de las comisiones de los estados sacrificatorios.

Un documento que data del reinado de Ramsés IV [1163–1156 a.e.c.] ofrece un informe de una expedición a la montaña de Bechen en el Desierto Arábigo, bajo la dirección del “superintendente de los trabajos”. La expedición en su conjunto la formaron 8.368 personas. Estos hombres incluían más de 50 funcionarios civiles y eclesiásticos, así como 200 funcionarios de varios departamentos. El trabajo de campo lo llevaban a cabo los mineros, los canteros y otras fuerzas de trabajo conexas, que trabajaban bajo las órdenes de tres superintendentes y el “superintendente jefe”. El trabajo lo realizaban 5.000 mineros, herreros, albañiles, etc. y 2.000 diferentes tipos de trabajos. Había al menos 110 oficiales supervisando a 800 hombres mercenarios bárbaros para los destacamentos de seguridad. Las fuerzas de seguridad se necesitaban para la protección de los emplazamientos mineros y el transporte de personas y material. La gestión de este gran número de personas es extraordinario, 8.368 personas es, incluso en la actualidad, el tamaño de una gran comunidad.

Los antiguos egipcios buscaban materias primas en otros países y utilizaban su experiencia autóctona para explotar, extraer y transportar las materias primas desde todo el mundo habitado. Las características mineras del Antiguo Egipto se encontraron en muchos lugares, como Iberia.

 

[Un extracto de La cultura revelada del Antiguo Egipto, segunda edicion por Moustafa Gadalla]

Ver el contenido del libro en https://egypt-tehuti.org/product/la-cultura-revelada-del-antiguo-egipto/

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